“Erickson tenía la capacidad de jugar con la atención de quien lo escuchaba y con su propia atención. A lo largo de todos sus relatos acostumbraba reírse entre dientes: el iba a divertirse, lo invitaba a uno para que se divirtiera también, si uno no quería jugar, el problema era de uno de todos modos él cursaría la invitación aun que no se ofendía si uno la rechazaba".

INSTITUTO ARGENTINO DE HIPNOSIS CLÍNICA
PENSAMIENTOS ERICKSONIANOS

"En la terapia, su paciente va a presentarle resistencias de todo tipo. Bien, pídale que ponga esa resistencia en cierto lugar. Donde sea manejable, donde sea accesible, donde sea útil. Es como si el paciente vigilara que no salga de allí donde él pueda usarla. Y usted se mueve con libertad. pero él fue hacia usted en busca de ayuda, y usted lo alcanza por debajo de la guardia gracias a este cambio de contexto."

 

 

 

 

INDICE
RESEÑA BIOGRAFIA DE MILTON H. ERICKSON

Erickson nació en 1901 en Aurum, una pequeña ciudad -ya desaparecida- de Nevada. Su familia, conformada por sus padres, siete hermanas y un hermano, emigró a Wisconsin,1 donde sus padres tenían una granja y toda la familia participaba en los trabajos. Aquejado de poliomielitis a los 17 años y desahuciado por los médicos, tuvo tiempo y temple para recuperar los movimientos trabajando la introspección y el control mental, por lo que adquirió un modo de abordar las dificultades psíquicas de manera original y autosugestiva, habilidad o característica que luego aplicó para curar a sus pacientes. Su fuerza de voluntad le permitió sobreponerse a la enfermedad y graduarse en medicina y psicología; trabajó como psiquiatra en numerosas instituciones y, más tarde, como profesor de psiquiatría.

La vida y el trabajo del psiquiatra e hipnoterapeuta estadounidense Milton H. Erickson -nacido en 1901 y fallecido en marzo de 1980- han ejercido una considerable influencia en el desarrollo de las psicoterapias estratégica e interaccional (Zeig, 1990), a la vez que puede considerársele el fundador de una corriente verdaderamente revolucionaria y distinta en el campo de la psicoterapia (Zeig, 1991).

Son numerosos los aspectos de la vida de Erickson que marcaron su forma de hacer psicoterapia e hipnoterapia. Uno de éstos es su condición de hijo de granjeros bastante pobres en Wisconsin, y haber vivido en el campo durante los primeros 20 años de su vida.

Muchos de los recuerdos tempranos de Erickson se referían a sus diferencias perceptuales respecto a las de otros niños: era daltónico, tenía sordera a los tonos y no podía reconocer o ejecutar ritmos musicales ni canciones, también era disléxico (lo cual reconoció y comprendió muchos años después).

Los malos entendidos, inconsistencias y confusiones que surgieron a causa de esas desviaciones de la visión del mundo, y que podrían haber inhibido el funcionamiento mental de otra persona, aparentemente tuvieron el efecto contrario en el joven Erickson ya que estimularon su asombro y curiosidad. Más importante aún fue que no sólo lo llevaron a una sucesión de experiencias inusuales que formaron las bases para una vida de investigación en la relatividad de la percepción humana y los problemas que surgen a causa de esto; sino que logró acercamientos terapéuticos para tratar con esos problemas.

La experiencia personal más formadora en la vida juvenil de Erickson fue su enfermedad de poliomielitis a los 17 años (un segundo ataque ocurrió a los 51 años).

La forma cómo Erickson se recuperó de la primera crisis de polio es -según Rossi- una de las más fascinantes historia de autoayuda que se ha escuchado. Cuando despertó después de tres días de extrema gravedad, se encontró totalmente inmovilizado. Podía escuchar agudamente, podía ver y mover sus ojos, podía hablar con gran dificultad, pero no podía mover ninguna parte del cuerpo. NO había facilidades de rehabilitación en la comunidad rural donde vivía, y todos sabían que permanecería sin usar sus extremidades por el resto de su vida. Sin embargo, su inteligencia aguda continuó siendo puesta a prueba. Aprendió juegos mentales interpretando los sonidos que lo rodeaban, mientras permanecía acostado todo el día en su cama.

Un día, mientras estaba en su cuarto sentado en una mecedora junto a la ventanda observando la granja, súbitamente se hizo consciente de que la silla comenzaba a mecerse levemente. ¿Era un accidente? ¿O su deseo de acercarse a la ventana realmente estimuló algunos movimientos mínimos del cuerpo que hicieron balancear la silla?

Esta experiencia llevó a Erickson a un período febril de autoexploración y descubrimiento. Fue descubriendo en si mismo el principio básico de la hipnosis, discutido por Berheim una generación antes: el ejercicio del pensamiento o la idea del movimiento podía llevar a la experiencia real de movimiento automático en el cuerpo.

En las semanas y meses que siguieron, Erickson incursionó en sus recuerdos para intentar re-aprender cómo moverse. Por ejemplo, miraba fijamente su mano e intentaba recordar cómo se habían sentido sus dedos cuando apretaba una horquilla. Poco a poco, encontró que sus dedos comenzaban a sacudirse y moverse en pequeñas formas incoordinadas. Persistió hasta que los movimientos aumentaron y pudo controlarlos conscientemente.

Esos no eran meros ejercicios en la imaginación, eran ejercicios en la activación de recuerdos sensoriales reales, recuerdos que re-estimularon suficientemente su coordinación sensorio-motora para permitirle recuperarse.

Pero se requería algo más que la introspección para su recuperación; se necesitaba observación externa. En esa época, afortunadamente, su hermana menor estaba aprendiendo a caminar. Milton comenzó a observar diariamente los patrones de aprendizaje de ella para desplazarse, de modo que podía copiarlos conscientemente y, por consiguiente, re-entrenar su propio cuerpo para hacer lo mismo. Después de once meses de auto-entrenamiento intensivo (aun estaba con muletas) aprendió con movimientos torpes, conscientemente económicos, que por lo menos podía estirar su cuerpo.

En ese momento, Erickson aun no se percataba de que el descubrimiento en sí mismo a través de la relajación, memoria sensorial y aguda observación, sería el fundamento de su trabajo futuro como el hipnoterapeuta más innovador en el mundo.

Su cuerpo estaba recuperándose, pero aun estaba débil y no podía caminar sin la ayuda de muletas. Después de su primer año en la Universidad de Wisconsin, a la cual fue a estudiar medicina -carrera que había decidido estudiar a los 8 años de edad-, un médico le aconsejó que pasara el verano en la naturaleza ya que esto le ayudaría a sanar y fortalecer su cuerpo. Erickson no era una de esas personas que se proponen metas fáciles. Decidió realizar un viaje en canoa.

Sólo contaba con 4 dólares y con la compañía de un amigo, el cual decidió no acompañarlo después de que el viaje estuvo preparado. Salió solo en canoa, con comida para dos semanas, utensilios de cocina, una tienda de campaña y numerosos libros de texto. Partió río abajo, con la idea de viajar en esa dirección hasta que fuera tiempo de regresar.

Ese viaje estuvo plagado de anécdotas: conseguía ayuda en los momentos difíciles, intercambiando cuentos de aventuras por comida con personas que estaban acampando. En otros puntos de su viaje tomó trabajos temporales con granjeros locales. También descubrió que podía negociar con su capacidad para cocinar.

Cuando regresó de su viaje, su capacidad muscular se había incrementado al punto de que era capaz de remontar el río contra la corriente y portar la canoa sin ayuda. Al finalizar el viaje de diez semanas, había cubierto 1.200 millas en el río y llegó a casa con 8 dólares. Había comenzado el viaje con muletas y lo finalizó con una pequeña -aunque permanente- cojera.

Regresó a la universidad dispuesto a mejorar su educación; se consiguió un trabajo de periodista en el periódico local, comprometiéndose a escribir una editorial diariamente, la cual confeccionaba durante la noche. Colocaba el despertador a la 1 de la mañana para mecanografiar la editorial, y para su sorpresa descubrió que no recordaba al día siguiente haber escrito la hoja que estaba mecanografiada en su máquina. De adrede decidió no leer aquellas editoriales por la mañana, aunque dejaba una copia al carbón. Lo que Erickson había descubierto en sí mismo era el aprendizaje sonambulístico, lo que enseñó después a muchos de sus estudiantes.

Su reconocimiento de los fenómenos autohipnóticos experimentados en sí mismo lo realizó en su primer curso formal de estudios con Clark H. Hull, durante 1923-1924, en su tercer año de universidad. El interés de Erickson databa desde sus 12 años de edad, cuando asistió a un espectáculo de hipnosis teatral. Ese fue el primer curso de hipnosis que se dictaba en una universidad estadounidense.

En 1923 realizó su primer experimento de investigación en hipnosis, el cual se mantuvo no publicado por Erickson en esa época, por su duda ante la firme convicción de Hull, que sostenía que el operador y sus sugestiones eran más importantes que los sujetos en la inducción de trance.

Hull postulaba una técnica “estandarizada” para la inducción de trance; y con ese término quería significar el uso de las mismas palabras, la misma duración de tiempo, el mismo tono de voz, etc., para todos los sujetos. Hull no consideraba las diferencias individuales entre los sujetos, sus variados grados de motivación (intereses) y variaciones en la capacidad para responder y aprender. Aunque -según Erickson- Hull no parecía trabajar con personas, demostró que los procedimientos rígidos del laboratorio podían aplicarse al estudio de algunos fenómenos hipnóticos.

El conflicto entre Erickson y Hull era inevitable; mientras Hull representaba al estudio experimental “objetivo”, Erickson se apoyaba en la introspección para el estudio de la dinámica de la hipnosis y la sugestión. Su estudio meticuloso de las fuerzas y motivaciones internas de cada individuo se transformaron en el sello distintivo pionero de su acercamiento “naturalístico”, permisivo e indirecto a la hipnosis.

Erickson demostró que los estados alterados y los fenómenos de trance eran también parte normal de la vida cotidiana. De este modo transformó la antigua visión autoritaria de la hipnosis en un acercamiento permisivo y facilitador. En lugar de la repetición de sugestiones que se imprimían en la “mente en blanco” del sujeto en trance, Erickson reconoció en el estado de trance un espacio en donde las propias capacidades del individuo podían ser utilizadas para facilitar el proceso de curación.

Su primer matrimonio a la edad de 23 años, que finalizó en divorcio diez años después, lo llevó a interesarse más allá de sí mismo en los problemas de la relación de pareja. Este aprendizaje lo condujo a ser el primer psiquiatra que en la década de los años 1940 y 1950 trabajó con parejas y familias en la sesión terapéutica. El hecho de que haya trabajado con familias no significa que Erickson haya sido un terapeuta familiar, de acuerdo con el concepto actual para esa actividad en psicoterapia.

Entre los años 1939-1948 realizó sus principales estudios experimentales sobre la naturaleza y realidad del fenómeno hipnótico. Llevó a cabo experimentos sobre la ceguera y sordera hipnóticas, demostró experimentalmente los mecanismos de defensa freudianos y la presencia de los procesos inconscientes en la “psicopatología cotidiana”, así como otros severos síndromes psiquiátricos.

Aunque su trabajo en aquella época apoyó a la teoría psicoanalítica, nunca se consideró un freudiano o seguidor de una escuela en particular. A menudo criticó la existencia de las numerosas escuelas de psicología y psiquiatría, porque sentía que significaban una rigidización prematura del pensamiento y la metodología. Explicaba que esa rigidización (o “limitaciones aprendidas”) solamente inhibían la libre exploración, y permaneció ateórico a través de su carrera. Sentía que no necesitaba construir redes teóricas acerca del uso de las vías terapéuticas naturales.

Su reputación como un observador y comunicador hábil -características no reconocidas por el establishment terapéutico de la época, especialmente en su uso de la hipnosis clínica- hizo que se le buscara como consultante del Gobierno estadounidense en estudios culturales en relación a la guerra. Trabajó con Gregory Bateson y Margaret Mead en ese proyecto que, hasta el día de hoy, continúa siendo secreto.

La amistad con Bateson y Mead databa del año 1940, cuando Mead lo había consultado para que la ayudara a ella y a su esposo, Bateson, en el análisis de las filmaciones de trance espontáneo que habían efectuado en Bali. Erickson y Mead se convirtieron prontamente en colegas y trabajaron juntos para el Departamento de Estado.

En 1948, a raíz de problemas de salud, se mudó a Phoenix, Arizona, en donde residió hasta su muerte. Trabajó en el Hospital Estatal y pronto se dedicó a la práctica privada e instaló en su casa un consultorio sin lujos y sus honorarios eran bajos.

En 1952, Bateson, Mead y Erickson estuvieron juntos en la primera Conferencia Macy; en las conferencias posteriores se desarrolló el campo de la cibernética.

A la edad de 51 años le sobrevino otro ataque de polio, del cual nuevamente se recuperó gracias a su vigor interno, y comenzó a manejar con autohipnosis el dolor crónico que sufre como secuela de esta nueva crisis.

En la década de los años 1950 tomó parte en la enseñanza de la hipnosis, en seminarios para psiquiatras y dentistas, con Leslie LeCron y otros.

Trabajó con Aldous Huxley explorando los estados alterados de consciencia, pero lamentablemente los manuscritos para el libro que tenían planeado se quemó en el incendio de la casa de Huxley. Los apuntes de Erickson de esas sesiones fueron editados por Rossi en 1980.

En 1954 publicó con Linn Cooper el libro Time Distortion in Hypnosis, cuya segunda edición aumentada apareció en 1959.

Ante la demanda de enseñanza y entrenamiento por parte de profesionales, Erickson, Kroger y otros, fundaron la The American Society of Clinical Hypnosis, con Erickson como su primer presidente (1957-1959). Quien inició la publicación de The American Journal of Clinical Hypnosis siendo su editor entre 1958 y 1968. El primer volumen incluye corresponsales en Chile y Uruguay, además de Japón.

Comienza a dictar conferencias y seminarios en Estados Unidos. Recibe el reconocimiento mundial debido a una demostración hipnótica en México (otras fuentes indican que fue en Venezuela) en 1959, frente a un grupo de profesionales en la que indujo, a través de un método no verbal, a trance a un sujeto que no hablaba inglés (inducción por pantomima).

Las investigaciones para clarificar los procedimientos de Erickson comenzaron en 1955, cuando Jay Haley y John Weakland asistieron -a petición de Bateson - a una demostración de aquel en Phoenix, como parte del Proyecto de Investigación en Comunicación, dirigido por Bateson y que dio origen posteriormente al Grupo de Palo Alto. Ahí descubrieron que Erickson utilizaba terapéuticamente una forma comunicacional que ellos en Palo Alto estaban estudiando en su vertiente patológica y que habían denominado “doble vínculo”, y que expusieron en 1956 en su famoso artículo “Hacia una teoría de la esquizofrenia”. El registro magnetofónico de las conversaciones con Haley -que se extendieron hasta el año 1968- fueron publicadas por éste en tres volúmenes en 1985, bajo el título Conversations with Milton H. Erickson, M.D.

En 1985 mostró sus extraordinarias habilidades en el Laboratorio de Ernest Hilgard en la Universidad de Stanford. La filmación de esa demostración -denominada “The Reverse Set Induction”- es uno de los mejores registros visuales de su trabajo.

Hacia 1961, Erickson había publicado alrededor de 100 artículos; además en ese año se publica el texto de entrenamiento para médicos y dentistas en la inducción y utilización del trance hipnótico (The Practical Application of Medical and Dental Hypnosis, por Erickson, Hershman y Secter; volumen reeditado en 1990 por Zeig, discípulo de Erickson).

En 1967 Haley logró publicar una selección de artículos de Erickson, Advanced Techniques of Hypnosis and Therapy: Selected Papers of Milton H. Erickson y posteriormente, en 1973, también publicó su famoso y popular Uncommon Therapy: The psychiatric techniques of Milton H. Erickson, M.D. Esos dos volúmenes contribuyeron a que los psicoterapeutas comenzaran a interesarse en el trabajo de Erickson.

En 1972 comienza la fructífera labor conjunta de Erickson y Ernest Rossi, que culminó con la publicación de tres textos en colaboración. En ellos se muestran sesiones de trabajo hipnótico, las cuales son comentadas y desarrollan los elementos teóricos del trabajo ericksoniano . Rossi aporta la visión de la psicología humanista, con lo cual los planteamientos de Erickson se hacen más comprensibles. Publican Hypnotic Realities (1976), (texto que explora la naturaleza del trance y el lenguaje hipnótico); Hypnotherapy: An exploratory casebook (1979) (volumen en cuyos cuatro primeros capítulos Rossi trató de bosquejar el proceso completo de la hipnoterapia ericksoniana); en 1981 se publica Experiencing Hypnosis, un maravilloso tratado respecto al uso de las señales ideomotoras en terapia.

En 1980, Rossi edita y publica los Collected Papers of Milton H. Erickson on Hypnosis, en 4 volúmenes, con todos los artículos publicados por Erickson sobre hipnosis e hipnoterapia, y otros inéditos editados por Rossi.

En sus últimos años de vida, Erickson, enfermo y en silla de ruedas, dictaba seminarios en su casa a los cuales asistían profesionales de todo el mundo. Esos encuentros eran lo que Zeig denomina “seminarios didácticos”, en donde a través de historias, anécdotas y demostraciones, transmitía sus conocimientos y puntos de vista en hipnosis y terapia. Confiaba mucho en el aprendizaje inconsciente y por eso acostumbraba a usar anécdotas y metáforas.

Otro de los aspectos interesantes de su vida y su trabajo, fue el hecho de que a su alrededor se reunieron numerosos profesionales, en los cuales los comentarios o intervenciones de Erickson provocaron cambios personales que actuaron meses o años después, trasformándose en “ericksonianos” terapeutas provenientes de distintas corrientes (psicología existencial, psicoanálisis, análisis jungiano).

En la década de los años 1970 y 1980 se publicaron numerosos textos escritos por discípulos suyos o estudiosos de su obra, tratando de mostrar qué y cómo lo hacía Erickson, cada uno desde su propia perspectiva teórica. Según Rossi, Erickson habría aprobado a la mayoría, con excepción de aquellos con tendencia al sensacionalismo y aquellos no-naturalísticos con conceptos supranaturales o poderes psíquicos. Algunos de esos textos -entre otros- son The Patterns of Hypnotic Techniques of Milton H. Erickson, de Grinder y Bandler (1975, 2 volúmenes); Tranceformations, de Bandler y Grinder (1981); Mi voz irá contigo, de Rosen (1980; edición castellana de Paidós, 1986); The Answer Within, de los esposos Lankton (1983).

Rossi ha editado 4 volúmenes que contienen conferencias, talleres y seminarios de Erickson, The Seminars, Workshops, and Lectures of Milton H. Erickson (1983, 1985, 1986, 1992). Además, en 1989 edita The February Man (El hombre de Febrero, Amorrortu Editores, 1992) en donde transcribe y comenta las sesiones realizadas en 1945 con una sujeto depresiva, a la cual le construye experiencias vitales que no tuvo.

A instancias de Jeffrey Zeig, uno de los jóvenes discípulos de Erickson, un grupo de profesionales fundó la Milton H. Erickson Foundation, que se organizó antes del fallecimiento de Erickson y contó con su activa participación. Organizaron el Primer Congreso Internacional de Hipnosis Ericksoniana, que se celebró en Phoenix en diciembre de 1980 . Sin embargo, él no alcanzó a participar en dicho evento, ya que falleció en marzo de ese año.

Desde ese Congreso inicial en 1980, se han realizado cinco más; el último en diciembre de 1994, en Los Angeles, California.

En diciembre de 1985, la Fundación llevó a efecto un evento sin precedentes en la historia de la psicoterapia contemporánea, al organizar la Conferencia denominada “La evolución de la psicoterapia”, en la cual tomaron parte algunos de los terapeutas más destacados y fundadores de corrientes terapéuticas, tales como Rogers, Satir, Laing, Minuchin, May, Bettelheim, Lazarus, Wolpe, Ellis, los esposos Polster, entre otros. Zeig comenta -en la presentación del libro publicado en 1987, y que lleva el mismo nombre de la Conferencia y reúne todas las ponencias a la misma- que ese evento marcó un hito importante, pues muchos de los participantes no se habían encontrado nunca personalmente. (Se encuentra publicado en castellano un registro humorístico-sarcástico de esa conferencia, bajo el título El Lourdes de Arizona, de Carlos Amantea, Editorial Cuatro Vientos, Santiago, 1990).

Son muchos los terapeutas, discípulos y estudiosos del trabajo de Erickson que se han encargado de difundir y profundizar su obra. Sin embargo, cabe destacar aquí el papel de tres de ellos:

Jay Haley, el cual ha desarrollado su propia corriente en terapia estratégica y que, sin ser hipnoterapeuta, ha hecho un esfuerzo enorme por difundir el trabajo de Erickson, especialmente la vertiente estratégica del enfoque.

Ernest Rossi, el cual además de ser el editor de la obra de Erickson, se ha esforzado por encontrar un fundamento psicobiológico al enfoque naturalístico ericksoniano; al tiempo que desarrolla su propia terapia psicobiológica, integrando hipnoterapia, psicobiología y terapia humanista.

Jeffrey Zeig, actual Presidente de la Fundación Milton H. Erickson, cuyo esfuerzo tesonero en organización, ha permitido realizar los Congresos Ericksonianos, ha editado los volúmenes que reúnen las ponencias presentadas a los Congresos. A la vez que continúa profundizando y publicando respecto a estrategias desarrolladas por Erickson.

 

 

 

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